6 ideas para incluir burrata en tus comidas y transformar tus recetas
Aunque para generaciones anteriores la burrata podía parecer un ingrediente más o menos exótico, desde hace ya varios años este queso italiano ocupa un lugar cada vez más habitual en los estantes de nuestros supermercados. Su popularidad no es casualidad: se trata de un producto delicado, cremoso y muy versátil que puede transformar desde una ensalada sencilla hasta una pizza casera.
La burrata está formada por dos partes claramente diferenciadas. Por un lado, encontramos el saquito exterior, elaborado con mozzarella, uno de los quesos de pasta hilada más conocidos. Al abrirlo aparece su característica sorpresa: un interior muy cremoso compuesto por hilos de pasta hilada mezclados con crema, una preparación conocida como stracciatella.
El resultado es un queso de textura extraordinariamente suave y jugosa. Cuando la burrata es de buena calidad, como ocurre con las burratas de Andria, en la región italiana de Apulia, el resultado puede convertirse en una auténtica delicatessen. Su sabor delicado permite combinarla con ingredientes muy diferentes, desde tomates y verduras hasta frutos secos, pescado, pasta o incluso preparaciones más elaboradas.
Cortar una burrata y descubrir cómo su interior cremoso se extiende sobre el plato es, además, todo un espectáculo gastronómico. Su textura aporta untuosidad y hace que incluso las recetas más sencillas parezcan especiales. Por eso, una de las mejores maneras de disfrutarla consiste precisamente en no complicarse demasiado.
La burrata puede incorporarse a ensaladas, pizzas, platos de pasta, tostadas, bocadillos y aperitivos. Incluso puede utilizarse en determinadas recetas de repostería. Su cremosidad permite jugar con contrastes de temperatura, texturas y sabores, desde ingredientes frescos y ligeros hasta propuestas más contundentes.
A continuación, reunimos seis ideas para incluir burrata en tus comidas y convertir recetas cotidianas en platos mucho más especiales.
1. Ensalada de burrata, tomates y albahaca
Esta ensalada no puede ser más sencilla y rápida de preparar y, al mismo tiempo, resulta muy vistosa. La clave está en escoger ingredientes de calidad: una buena burrata italiana, tomates sabrosos y un aceite de oliva virgen extra aromático. La combinación de tomate jugoso, albahaca fresca y queso cremoso funciona especialmente bien como entrante o como acompañamiento.
Ingredientes
- 2 tomates en ensalada
- albahaca
- 1 burrata
- sal
- pimienta
- aceite de oliva virgen extra
- 1 cebolleta
Preparación
- Lavar bien los tomates y trocear.
- Pelar la cebolleta y cortarla en aros.
- Disponer en una fuente la cebolla y los tomates. Colocar en el centro la burrata y añadir unas hojas de albahaca.
- Aliñar con sal, pimienta recién molida y un chorro generoso de aceite de oliva virgen extra.
El resultado es un plato fresco y colorido en el que la burrata aporta el contraste cremoso perfecto frente a la acidez y jugosidad del tomate.
2. Tostada de aguacate con burrata y anchoas
Las tostadas son otra forma muy sencilla de incorporar burrata a nuestra cocina. En esta propuesta se combina con aguacate, anchoas y hierbas aromáticas, creando un aperitivo con diferentes texturas y un sabor intenso gracias al pescado en conserva. Es una opción estupenda para un desayuno especial, un brunch o un aperitivo.
Ingredientes
- 4 rebanadas de pan
- 1 unidad de aguacate
- 4 filetes de anchoas en conserva
- 1 bola de burrata
- sal
- aceite de oliva virgen extra
- pimienta
- hierbas aromáticas
Preparación
- Quita la piel y el hueso del aguacate y corta en láminas.
- Pica las anchoas en trocitos y desmenuza la burrata también en trozos.
- Tuesta el pan y coloca encima el aguacate y unos trozos de queso.
- Añade un poco de sal, aceite de oliva virgen extra y pimienta.
- Incorpora las anchoas y las hierbas aromáticas.
La cremosidad del aguacate y la burrata se complementa con el sabor salado de las anchoas, mientras que las hierbas aportan un toque fresco.
3. ‘Tagliatelle’ de guisantes con champiñones, burrata y pesto
Cada vez encontramos más pastas elaboradas con legumbres en lugar de harina de trigo. Las de guisantes destacan por su color y por su sabor característico. En esta receta se combinan con champiñones, pesto y burrata, creando un plato completo y muy atractivo.
Ingredientes
- 400 gramos de tagliatelle de guisantes
- 250 gramos de champiñones
- 1 bola de burrata
- 1 puñado de albahaca
- 150 gramos de queso parmesano
- 1 diente de ajo
- 80 gramos de piñones
- 150 mililitros de aceite de oliva virgen
- sal
- pimienta negra
Preparación
- Comenzamos haciendo el pesto y para ello echamos en el vaso de la batidora el diente de ajo pelado, la albahaca, 100 gramos de Parmesano, 70 gramos de piñones, sal y pimienta.
- Incorporamos un poco de aceite de oliva y trituramos. Echamos el resto de aceite mientras vamos triturando. Reservamos.
- Ponemos una olla con agua y sal en el fuego y cuando hierva, añadimos la pasta de guisantes y la cocemos el tiempo que indique el fabricante en su envase. Escurrimos.
- Echamos un poco de aceite en una sartén y rehogamos los champiñones con sal y pimienta. Agregamos el resto de piñones y mezclamos.
- Servimos los ‘tagliatelle’ de guisantes en una fuente, incorporamos los champiñones, la burrata en trozos y la salsa pesto.
- Rallamos el resto de queso parmesano ¡y ya lo tenemos listo para comer!
La burrata se convierte aquí en el elemento que aporta una textura especialmente cremosa a la pasta y suaviza el conjunto de sabores.
4. Ensalada de pasta con calabacín y burrata
Esta ensalada de pasta es una alternativa diferente y muy vistosa. Los guisantes, las habas, el calabacín y las acelgas aportan variedad de colores y texturas, mientras que los piñones añaden un toque crujiente. Las dos burratas terminan de completar el plato con su característica cremosidad.
Ingredientes
- 150 gramos de pasta (conchitas)
- 150 gramos de guisantes congelados
- 150 gramos de habas baby congeladas
- 1 calabacín
- 4 hojas de acelgas (con sus pencas)
- 2 burrata
- 40 gramos de piñones
- 12 hojas de albahaca
- 6 cucharadas de aceite de oliva
- sal
- pimienta
- pan de nueces
Preparación
- Tostar los piñones en una sartén antiadherente.
- Hervir las habas ‘baby’ en abundante agua salada durante 3 min.
- Añadir los guisantes y cocer 3 min más.
- Escurrir, echar en un cuenco con agua helada y reservar.
- Lavar las acelgas y trocear por separado las hojas y las pencas.
- Retirar las puntas al calabacín y cortarlo en rodajas finas.
- Calentar 2 cucharadas de aceite en una sartén y dorar las rodajas por sus dos caras. Retirar y reservar.
- En la misma sartén saltear las pencas de acelga troceadas hasta que se doren.
- Agregar las hojas, cocinar 1 min y retirar del fuego.
- Cocer la pasta ‘al dente’ en agua salada abundante el tiempo indicado por el fabricante.
- Escurrir y echar en una ensaladera con las rodajas de calabacín, las pencas y las hojas de acelga, los guisantes, las habitas, los piñones y las hojas de albahaca.
- Disponer en una fuente grande con las burratas, sazonar con sal y pimienta recién molida, rociar con el resto del aceite y acompañar con unas rebanadas de pan de nueces y pasas.
5. Canapés con burrata, huevas y germinados
Si buscas un aperitivo rápido, elegante y fácil de preparar, estos canapés son una excelente opción. Sobre unas pequeñas tostadas de baguette se coloca la burrata y se añaden huevas, germinados y unas escamas de sal negra. En pocos minutos se obtiene un bocado atractivo y lleno de contrastes.
Ingredientes
- 1 unidad de baguette
- 300 gramos de burrata
- 1 bote de huevas de trucha o salmón
- germinados
- aceite de oliva virgen extra
- escamas de sal negra
Preparación
- Corta la barra de ‘baguette’ en rebanaditas.
- Coloca encima de cada rebanada un poco de burrata.
- En el centro pon unas pocas huevas y añade unas escamas de sal.
- Añade los germinados y termina con un chorrito de aceite de oliva.
Es una receta especialmente apropiada para una reunión, ya que puede prepararse rápidamente y resulta muy llamativa al servirla.
6. Pizza de burrata, rúcula y nueces
La burrata también puede ser la gran protagonista de una pizza casera. En esta versión se combina con rúcula, nueces, cebolla morada, tomate y albahaca. La clave está en añadir la burrata después de hornear la masa, para conservar mejor su textura cremosa y fresca.
Ingredientes
Para la masa
- 500 gramos de harina de fuerza
- 50 gramos de aceite de oliva
- 10 gramos de sal
- 350 mililitros de agua
- 1 sobre de levadura de panadería seca
Para la pizza
- 1 unidad de burrata
- 1 puñado de rúcula
- 1 unidad de cebolla morada
- 8 unidades de tomates pera
- 1 ramillete de albahaca
- 10 unidades de nueces
- sal
- pimienta negra
- aceite de oliva virgen extra
Preparación
- Retiramos un vaso de agua de la cantidad final y calentamos un poco en el microondas para añadir la levadura seca. Removemos hasta que se disuelva y reservamos.
- En un bol amplio ponemos la harina y hacemos un hueco en medio donde añadimos el aceite de oliva y la sal. Añadimos la mitad del agua y amasamos.
- Incorporamos el vaso de agua con la levadura desleída y seguimos amasando.
- Añadimos agua poco a poco hasta obtener una masa homogénea y que no se pegue en las manos. Si nos cuesta podemos extenderla sobre la encimera y trabajarla mejor.
- Pintamos un bol con aceite y dejamos nuestra masa, pintamos la superficie con aceite y cubrimos con papel film en contacto con la masa para que no se haga costra.
- Dejamos reposar en un sitio cálido durante 1 hora o hasta que doble su volumen.
- Mientras, preparamos la salsa de tomate. Trituramos los tomates con la ayuda de una batidora y lo ponemos en una olla a fuego medio con un chorrito de aceite de oliva.
- Cocinamos hasta que se evapore el agua, salpimentamos y reservamos.
- Precalentamos el horno a 250º con calor arriba y abajo con la bandeja del horno dentro a una altura media.
- Cuando nuestra masa haya duplicado el volumen, desgasificamos, es decir, la sacamos del bol, extendemos sobre la encimera y la plegamos sobre sí misma.
- Con la ayuda de un rodillo estiramos la masa hasta obtener una base de pizza muy fina. La ponemos sobre un papel de horno.
- Extendemos una capa de salsa de tomate sobre la masa de pizza y ponemos la cebolla morada en juliana, es decir, tiras finas encima.
- Horneamos sobre la bandeja que está dentro durante 8-10 minutos o hasta que veamos los bordes dorados.
- Sacamos y rápidamente ponemos el resto de ingredientes, es decir, burrata, rúcula, nueces y las hojas de albahaca.
La pizza reúne algunos de los mejores acompañantes de la burrata: tomate, albahaca, frutos secos y hojas verdes. Al añadir el queso al final, se consigue que conserve todo su carácter cremoso y se convierta en el ingrediente protagonista de cada porción.
La burrata es mucho más que un queso para ocasiones especiales. Su textura y su sabor delicado permiten incorporarla a preparaciones sencillas y también a recetas más elaboradas. Desde una ensalada de pocos ingredientes hasta una pizza casera, existen numerosas formas de disfrutarla. La clave está en combinarla con productos que respeten su sabor y aprovechar su cremosidad para aportar un toque diferente a nuestros platos.






